¿Cómo se reconstruye un país después de una tragedia? Para el sector empresarial colombiano, la respuesta no se limita a levantar edificios: también implica repensar las bases sobre las que se sostiene el desarrollo de una región.
Así lo planteó Alejandro de Zubiría, director de la Fundación Social Alberto Merani, en el especial de La República «Las 50 propuestas de los empresarios para la reactivación económica tras el terremoto». El medio reunió a empresarios, dirigentes, rectores y representantes de organizaciones sociales del país para recoger sus fórmulas frente a la recuperación económica tras el sismo de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia, el más fuerte registrado desde 1979.
Entre las propuestas recogidas —que incluyen alianzas público-privadas, incentivos tributarios, créditos preferenciales y programas de empleo territorial— la Fundación aportó una mirada distinta: la de poner la educación en el centro del proceso de reconstrucción.
La propuesta #45
«Reconstruir con la educación como eje central, integrando infraestructura educativa de calidad como base del desarrollo productivo regional.»
Con esta idea, Alejandro de Zubiría plantea que la recuperación de las zonas afectadas no puede entenderse únicamente desde la infraestructura física o la reactivación productiva inmediata. La calidad educativa, dice la propuesta, es también una condición para el desarrollo económico y social sostenible de las regiones a mediano y largo plazo.
Esta visión coincide con la de otros participantes del especial, como Claudia Calero, presidente de Asocaña, quien propuso ampliar el mecanismo de Obras por Impuestos para priorizar la recuperación de infraestructura educativa y hospitalaria, y Raquel Bernal, rectora de la Universidad de los Andes, quien planteó movilizar a las universidades para apoyar la recuperación del empleo y la productividad en las zonas afectadas.
Una convicción que atraviesa el trabajo de la Fundación
Para la Fundación Social Alberto Merani, esta propuesta no es una idea aislada, sino una extensión natural de su trabajo cotidiano: acompañar a colegios, docentes y estudiantes en procesos que fortalecen el pensamiento, la lectura y la capacidad de comprender el mundo. La convicción es la misma que sostiene programas como Lectores Competentes: la educación no es solo un servicio que se presta, sino una herramienta que transforma comunidades.
Pensar la reconstrucción desde la educación significa entender que, más allá de reparar lo que se perdió, hay una oportunidad para fortalecer las bases sobre las que las regiones podrán proyectar su futuro.
📰 Puedes leer el especial completo con las 50 propuestas empresariales en La República.
Agradecimiento al medio de comunicación: www.larepublica.co