En el Colegio Celestín Freinet, Lectores Competentes ha fortalecido una identidad pedagógica donde comprender un texto significa aprender a analizar, argumentar y participar en el mundo.

Hay una diferencia entre leer un texto y comprenderlo.
La primera consiste en recorrer palabras. La segunda exige detenerse, descubrir relaciones entre las ideas, formular preguntas, construir argumentos y encontrar sentido a aquello que se lee. Esa diferencia, que puede parecer sutil, ha transformado la manera en que estudiantes y docentes viven el aprendizaje en el Colegio Celestín Freinet, en Ciudad Verde, Soacha.
Allí, Lectores Competentes hace parte de la cotidianidad escolar como un programa de la Fundación Social Alberto Merani que fortalece el desarrollo del pensamiento mediante procesos de lectura, escritura y oralidad apoyados en herramientas de la Pedagogía Conceptual. Su propósito trasciende la comprensión lectora: busca formar estudiantes capaces de interpretar la información, argumentar con fundamento y tomar decisiones conscientes frente a los desafíos de la vida.

El Colegio Célestin Freinet llega a este capítulo con más de treinta años de trayectoria en la educación colombiana. Desde hace más de siete años, todas sus sedes hacen parte de la red de Pedagogía Conceptual, con énfasis en inglés y programas trilingües, y con una clasificación Muy Superior en las pruebas Icfes. Gracias a su convenio con el Sena, sus estudiantes se gradúan con doble titulación como bachilleres y técnicos, un sello que refleja su compromiso con formar jóvenes capaces de proyectar su futuro. Es en ese terreno, exigente y ya probado, donde Lectores Competentes ha encontrado un lugar natural para crecer.
Esa transformación no ocurre de un día para otro. Se construye en cada clase, en cada conversación y en cada oportunidad que tienen los estudiantes para pensar antes de responder.

Comprender importa más que repetir
Quienes acompañan el proceso desde el aula coinciden en que uno de los cambios más visibles aparece en la manera como los estudiantes se enfrentan a una lectura.
Antes de buscar respuestas rápidas, aprenden a detenerse, identificar las ideas esenciales, relacionar conceptos y construir explicaciones propias. Ese proceso está acompañado por herramientas de la Pedagogía Conceptual, como los instrumentos de conocimiento, que ayudan a organizar la información y hacer visible el pensamiento. Más que recursos gráficos, se convierten en apoyos para comprender con mayor profundidad y comunicar las ideas de manera estructurada.
Una de las docentes de Lectores Competentes resume esa transformación desde su experiencia cotidiana.
“Ya tienen en cuenta que en una lectura se debe relievar, se debe analizar, se debe mirar. Los estudiantes ya no pasan por encima de una lectura básica; ahora se detienen a comprenderla.”
Leer deja de ser un ejercicio mecánico para convertirse en un proceso consciente de análisis.
Una cultura que también transforma la enseñanza
La transformación no ocurre únicamente en los estudiantes. También alcanza la manera como los docentes conciben su práctica pedagógica.
La docente Nancy Carrillo explica que las herramientas de la Pedagogía Conceptual fortalecieron la planeación de sus clases al permitir que cada experiencia tenga un propósito claro desde el comienzo.
“Los acuerdos, los propósitos y la claridad sobre las actividades permiten que los estudiantes comprendan qué van a hacer y por qué lo van a hacer.”
Cuando el propósito del aprendizaje es visible, la participación cambia. Los estudiantes intervienen con mayor seguridad, comprenden el sentido de las actividades y encuentran un espacio donde equivocarse también hace parte del proceso de aprender.
Ese ambiente de confianza aparece constantemente en las voces de los docentes. Las actividades pueden invitar a representar una tesis mediante mímica, construir argumentos o interpretar la intención de una palabra. Lo importante no es acertar de inmediato, sino desarrollar la capacidad de analizar, expresar ideas y dialogar con otros desde el respeto.
El aprendizaje que permanece
Una de las mayores evidencias de la Pedagogía Conceptual aparece en la forma como los propios estudiantes hablan de su experiencia.
Lolo, estudiante del colegio, quien recuerda especialmente la primera actividad en la que aprendió a graficar las ideas y reconoce que esa experiencia transformó su manera de acercarse a la lectura.
“La manera en la que yo pensaba y leía las cosas era muy explicativa y procedimental. Ahora comprendo mejor los libros y he aprendido muchas palabras gracias a eso.”
También recuerda con especial gratitud a la profesora Marcela Peña.
“Me ayudó mucho a desarrollar el pensamiento descriptivo y argumentativo. Explicaba cada palabra con tanta precisión que muchas de esas ideas todavía siguen en mi mente.”
Preparar lectores para la vida
Las voces de docentes y estudiantes convergen en una misma idea: Lectores Competentes no busca únicamente que los estudiantes lean mejor; busca que comprendan mejor el mundo.
Por eso la lectura deja de ser un fin en sí mismo y se convierte en una herramienta para interpretar la realidad, dialogar con otros, construir argumentos y participar de manera consciente en diferentes escenarios de la vida.
Nancy Carrillo lo resume con una expresión que podría convertirse en el título de este capítulo del Colegio Celestín Freinet.
“Preparación para la vida.”
Porque cuando una comunidad educativa aprende a leer con profundidad, también fortalece la capacidad de pensar, escuchar y tomar decisiones con criterio.
Y quizás esa sea una de las enseñanzas más valiosas que puede dejar la educación: formar personas que no sólo comprendan los textos, sino que también sean capaces de comprender el mundo.

Escrito por: Lorena Valero, Autora de Contenidos Pedagógicos. Fundación Social Alberto Merani.